Guías Alimentarias para Niños en el Primer Año
de Vida
Marina Lool Cuc realizó y preparó guías alimentarias
para niños en el primer año de vida.
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Figura
1 |
Resumen
Las investigaciones realizadas en Guatemala han determinado
que en el primer año de vida los niños presentan problemas de
deficiencias nutricionales. Estas deficiencias están relacionadas
con prácticas inadecuadas de lactancia materna y de alimentación
complementaria.
La presente investigación tuvo como objetivo elaborar guías
alimentarias para niños en el primer año de vida, tomando en
cuenta los problemas antes mencionados y la caracterización
del grupo objetivo. Esta caracterización incluyó la determinación
del estado nutricional, el perfil epidemiológico, la disponibilidad
y consumo de alimentos y las prácticas alimentarias que las
madres realizan con los niños en el primer año de vida. Con
esta información se jerarquizaron problemas alimentario-nutricionales,
determinando objetivos, el patrón dietético y las recomendaciones
a proporcionar. Posteriormente, se dieron a las madres las recomendaciones
elaboradas para que las implementaran durante una semana, después
de la cual se regresó a las comunidades para que ellas indicaran
la factibilidad de realizarlas.
Lo anteriormente expuesto fue la base para la elaboración de
las guías alimentarias para este grupo de edad. Estas guías
incluyeron la dieta recomendada, mensajes relacionados con lactancia
materna, alimentación complementaria y fundamentos técnicos
para promotores interesados en apoyar la implementación de las
mismas.
Introducción
Una estrategia para alcanzar la seguridad alimentario-nutricional
está constituida por la elaboración e implementación de guías
alimentarias. Las guías alimentarias se han definido como "un
instrumento educativo que adapta los conocimientos científicos
sobre requerimientos nutricionales y composición de alimentos,
en una herramienta práctica que facilita a diferentes personas
la selección de una alimentación saludable" (Palma et al., 1995).
Las guías alimentarias de unos países podrían ser adoptadas
por otros si tuvieran características similares. Sin embargo,
cada nación o región tiene particularidades específicas que
las hacen diferentes unas de otras. Ello implica que cada población
debe contar con sus propias guías alimentarias (Ake, 1987).
El proceso de elaboración de guías alimentarias en Estados
Unidos se inició en 1890 con la publicación de tablas de composición
de alimentos. Con esta información, en 1916 se presentaron las
primeras guías alimentarias y a partir de entonces se ha tratado
el tema desde diferentes puntos de vista. También se han realizado
diversos estudios para actualizar constantemente las guías (Hertzer
y Anderson, 1974).
En 1983, con base en estudios realizados sobre el consumo de
alimentos, el gobierno sueco designó un comité para formular
propuestas de nuevas políticas alimentario-nutricionales y se
elaboraron guías alimentarias para el público, los productores
y la industria de alimentos rápidos o listos para llevar. Actualmente
los países de Latinoamérica se encuentran en diferentes fases
del proceso de elaboración de guías alimentarias (Ake, 1987).
El Instituto de Nutrición de Centro América y Panamá (INCAP)
recientemente propuso ciertos lineamientos básicos para el desarrollo
de guías alimentarias. Ellos son amplios y con un enfoque multi
disciplinario, los cuales sirven como modelo en la elaboración
del presente trabajo (Palma et al., 1995).
Materiales y Métodos
Esta investigación es de tipo descriptivo, analítico y transversal.
Participaron las madres de niños menores de un año de edad,
beneficiarias del programa del Instituto Benson y habitantes
del noreste del municipio de Chiquimula. Dichas madres proporcionaron
información relacionada con prácticas alimentarias, disponibilidad
y consumo de alimentos, a través de entrevistas y grupos focales.
Se recolectaron datos antropométricos para determinar el estado
nutricional de los niños utilizando los estándares de la NCHS
(National Center for Health Statistics) [Centro Nacional de
Estadísticas de la Salud] y los indicadores peso/edad, peso/talla
y talla/edad para el análisis. Paralelamente, se obtuvo información
de la morbilidad en los registros del puesto de salud de las
aldeas y el centro de salud del municipio de Chiquimula. También
se recibió información por medio de entrevistas con los promotores.
Además, se entrevistó al personal de salud del área sobre las
prácticas alimentarias que recomiendan a las madres que atienden.
Con la información antes mencionada se caracterizó al grupo
objetivo y jerarquizaron problemas alimentario-nutricionales.
Se definieron los objetivos de las guías alimentarias, se estableció
la dieta a recomendar para el grupo en estudio, se realizó la
selección de recomendaciones factibles y prueba de comportamientos
y se elaboraron las guías alimentarias.
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Marina Lool midiendo a un niño con infantómetro. |
Resultados
El estado nutricional se evaluó utilizando porcentajes de adecuación
de peso/talla, peso/ edad y talla/edad. Según el indicador peso/talla
el 74% de los niños incluídos en el estudio tenían un estado
nutricional normal, 13% tenían sobrepeso y otro 13% desnutrición
leve. Peso/edad indica que un 47% estaba en el rango normal,
otro 47% tenía desnutrición leve y el restante 6% desnutrición
severa. Talla/edad reportó el 60% de niños en la clasificación
normal y 40% restante se distribuyeron en retardo leve (28%),
moderado (6%) y retardo severo (6%). Las enfermedades que se
presentaron con mayor frecuencia en las comunidades estudiadas
son diarrea, parasitismo y desnutrición.
En relación a prácticas alimentarias, específicamente lactancia
materna, los resultados indicaron que el 59% de madres dan pecho
inmediatamente después de que el niño nace y 41% lo hacen al
siguiente día, dando previamente aceites y agüitas. Cuando se
preguntó a las madres cuánto tiempo le dan sólo de mamar al
niño, el 11% informó que hasta antes de los seis meses, 63%
hasta los seis meses y 26% después de los 6 meses. Cuando se
interrogó a las madres por el esquema de alimentación del niño
en el primer año de vida, el 85% respondió que además de leche
materna se proporcionaba tortilla, caldo de frijol, café, pan,
caldo de pollo y algunas frutas y hierbas en invierno.
Después de caracterizar al grupo objetivo con los resultados
anteriormente descritos, se estableció la dieta a recomendar
la cual se presenta a continuación.
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Dieta Recomendada |
|
Edad |
Alimento |
Preparación |
| 0-6 meses |
Lactancia materna |
|
| 6 meses |
Leche materna + atoles
de incaparina y masa, pan, arroz, papa, plátano, banano,
mango, naranjas, güisquil, ayotes, tomate, zanahoria,
yema de huevo y queso |
Espesos, molidos |
| 9 meses |
Lo anterior + mezclas
de frijol con: tortilla, arroz, papa, fideos, macuy,
bledos, huevos, hígado de pollo, carne de pollo o res |
Molidas, picaditos |
| 12 meses en adelante |
Lo anterior + todo lo
que come la familia adelante agregándole una cucharadita
de aceite a la comida del niño |
Trocitos |
Posteriormente, se elaboraron las siguientes recomendaciones.
-
Dar leche materna al niño inmediatamente despues del parto.
-
No es necesario dar aceites ni agüitas al recién nacido.
-
Dar solamente pecho al niño desde el nacimiento hasta que
cumpla los seis meses.
-
Después de seis meses, además de pecho, alimentar atol
de Incaparina y masa espesos, pan, arroz, papa, plátano,
banano, mangos, naranjas, güisquil (Sechium edule),
ayotes (Cucurbita ficifolia), tomate, zanahoria,
yema de huevo y queso molido.
-
A partir de los nueve meses, además de pecho y lo que ya
le estaba dando, agregar frijol con tortilla, arroz o papa
molida, fideos, macuy, bledos (Amaranthus caudatus),
hígado de pollo, huevos, carne de pollo o res picadita.
-
Al cumplir un año dele todo lo que la familia come y también
pecho.
-
Dar atoles espesos.
-
Cuando de frijol al niño no dar sólo el agüita, sino también
el grano molido.
-
Antes de darle de comer al niño agregar una cucharadita
de aceite a su comida.
Discusión de Resultados
Resulta preocupante que a tan corta edad, un 40% de los niños
analizados presenta algún grado de retardo según el indicador
talla/edad, el cual indica desnutrición en el pasado o bajo
peso al nacer. Las edades de estos niños oscilan entre los 5
y 12 meses. Las edades del 60% de los niños ubicados en el rango
normal oscilan entre 1 y 5 meses, incluyendo una niña de 8 meses
y un niño de 9 meses (en el momento de la recolección de datos
no se encontraron niños de 6 a 7 meses). Esto lleva a pensar
que los problemas de desnutrición se inician generalmente después
de los 5 meses de vida, aunque no escapan algún caso antes de
esta edad.
Entre las enfermedades que se presentan con mayor frecuencia
en las comunidades estudiadas son diarrea, parasitismo y desnutrición.
Ello conduce a recordar que para mejorar o mantener un buen
estado nutricional no se deben dejar aisladas las acciones que
contribuyen a combatir las causas de morbilidad más frecuentes
en los niños del área rural. Estas acciones afectan directamente
el estado nutricional. La situación puede verse reflejada en
que la desnutrición ocupa un cuarto lugar en las causas de morbilidad.
En relación a lactancia materna, los resultados indican que
el 59% de las madres da pecho inmediatamente después de que
el niño nace y 41% lo hace al siguiente día, dando previamente
aceites y agüitas. Analizando lo anterior, resulta alentador
que más del 50% inicie la lactancia materna como es recomendado.
Sin embargo, resulta preocupante el resto de madres que no inicia
adecuadamente la lactancia materna, sobre todo por el factor
inmunológico que el calostro proporciona a los niños. De esto
puede deducirse que desde temprana edad la lactancia materna
no es exclusiva.
Cuando se preguntó a las madres por cuánto tiempo le dan de
mamar al niño, el 11% informó que menos de seis meses, 63% hasta
seis meses y 26% por más de seis meses. De acuerdo con la literatura,
en estos datos se presentan dos extremos inadecuados. En el
primero, un caso en el que la madre inicia la alimentación complementaria
a los tres meses, cuando el niño aún no tiene bien desarrollado
su sistema digestivo, renal e inmunológico y no es sino hasta
el cuarto a sexto mes que ya es capaz de digerir y absorber
adecuadamente los alimentos. En el otro extremo, un 26% proporcionaba
lactancia exclusiva hasta los siete y nueve meses, y es sabido
que a partir de los seis meses la leche materna por sí sola
no es capaz de cubrir los requerimientos nutricionales del niño.
Todo ello indica que más que información, falta concientizar
a las madres del papel fundamental que juega la lactancia materna
en la alimentación de los niños cuando es bien proporcionada.
Pero además de ello, sería importante descubrir las razones
reales de porqué sucede esta situación.
Cuando se preguntó a las madres por el esquema de alimentación
del niño en el primer año de vida, el 85% respondió que además
de leche materna se proporcionaba tortilla, caldo de frijol,
café, pan, caldo de pollo y algunas hierbas y frutas. Se observa
un patrón de consumo común del área rural del país, que muestra
que la alimentación no es variada. Es sabido que cambiar o mejorar
hábitos, no sólo en relación a nutrición sino en otros aspectos,
es una tarea difícil que requiere constancia y especialización
en la materia para buscar la forma más conveniente y/o exitosa
de abordar el tema en la práctica.
Después de caracterizar al grupo objetivo se encontraron diez
problemas que posteriormente fueron jerarquizados con el personal
del Instituto Benson que trabajaba en el área. De estos, se
trabajaron tres relacionados con lactancia materna y tres relacionadas
con alimentación complementaria, definiendo para cada uno los
objetivos conductivos correspondientes. Tomando en cuenta la
disponibilidad de alimentos se elaboró el esquema de alimentación
para los niños en el primer año de vida.
Posteriormente se elaboraron recomendaciones en base a los
problemas encontrados y al esquema de alimentación elaborado
y se le pidió a las madres que las llevaran a la práctica durante
una semana. Al finalizar este período de prueba pudo evaluarse
únicamente las recomendaciones correspondientes a alimentación
complementaria, reportando las madres que sí era posible llevarlas
a la práctica.
Conclusiones
-
El 40% de los niños en el primer año de vida ya presenta
retardo en el crecimiento según el indicador talla/edad.
-
Entre las diez primeras causas de morbilidad, la desnutrición
ocupa el cuarto lugar, según lo reportado en el centro de
salud del área.
-
La lactancia materna no es exclusiva desde que el niño
nace, pues se proporciona aceites y agüitas.
-
La alimentación del niño en el primer año de vida no es
variada y las preparaciones que se le proporcionan tienen
baja densidad energética.
-
El proceso de elaboración de guías alimentarias es largo
pero de mucha utilidad para las personas que de una u otra
forma trabajan en el área de educación alimentario-nutricional,
ya que los resultados obtenidos pueden orientar la realización
de acciones concretas.
-
Se elaboraron guías alimentarias para niños en el primer
año de vida del noreste del municipio de Chiquimula. Estas
incluyeron la dieta recomendada, mensajes alimentario-nutricionales
y fundamentos técnicos para la implementación correspondiente.
Recomendaciones
Implementar las guías, paralelo a un proceso de nitoreo o evaluación
de su uso para actualizarla y evaluar el impacto en la población.
La implementación puede llevarse a cabo de la siguiente forma:
-
A través del personal de salud que labora en el Instituto
Benson.
-
A través del personal del centro y puesto de salud que
trabaja en el noreste del municipio de Chiquimula.
-
Por medio de la elaboración de una gráfica u otro material
que pueda utilizarse con personas analfabetas.
Bibliografía
Ake, P. B. (1987). The Implementation of Dietary Guidelines.
Am. J. Clin. Nutr. 45:1378-82.
Hertzer, A. A. y Anderson, H. L. (1974). Food Guides in the
United States. J. A. Dietetic A. 64:19-28.
Palma, V., Rodríguez, M., Torún, B., Menchú, M.T. y Elías,
L. G. (1995). Lineamientos Generales para la elaboración de
guías alimentarias: Una propuesta del INCAP. Guatemala: INCAP/OPS,
43p.
Autores
Marina Lool Cuc. Estudiante de la Escuela de Nutrición, Universidad
de San Carlos de Guatemala, Guatemala.
Verónika Molina de Palma. Licenciada en Nutrición, Maestría
en educación. Gerente del área de educación, Instituto de Nutrición
de Centro América y Panamá (INCAP), Guatemala.
Encabezado
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