Estudio del Estado Alimentario Nutricional y de Salud de Tres Comunidades de la Provincia de Chimborazo, Ecuador

Raquel Tustón estudió las condiciones sociales, económicas y culturales de las comunidades ecuatorianas de San Francisco de Macají, Tunshi San Nicolás y San Clemente, las cuales deterioran la salud y nutrición de sus poblaciones.

Raquel realizando una intervención educativa con una familia de San Nicolás.

Resumen

La crisis económica de los países subdesarrollados se refleja en el estado de salud y nutrición de sus habitantes, especialmente aquellos que viven en las zonas rurales y urbano-marginales de sus países donde el acceso a servicios de educación, vivienda, trabajo estable, atención médica, letrinización, agua y patrones alimentarios adecuados es difícil. En Ecuador, esta realidad no es muy diferente para los campesinos y pobladores de bajos recursos económicos. Es por esta razón que la autora decidió estudiar tres comunidades ecuatorianas con el objetivo de: a) Diagnosticar la situación alimentaria, nutricional y de salud a través de la evaluación del estado nutricional de los niños preescolares (1-5 años), por medio de la identificación de los problemas de salud más comunes entre los preescolares, del patrón de consumo o dieta típica y de las organizaciones y servicios con que cuentan las comunidades y b) Efectuar una intervención educativa considerando los resultados encontrados en el diagnóstico.

Las condiciones sociales, económicas y culturales de las comunidades ecuatorianas de San Francisco de Macají, Tunshi San Nicolás y San Clemente causan el deterioro de la salud y nutrición de sus poblaciones. La mujer campesina encargada de la alimentación familiar dedica varias horas a la actividad agrícola u otro trabajo complementario con el fin de obtener ingreso económico y mejorar en parte la calidad de vida familiar, comportamiento que ha originado cambios en sus hábitos y prácticas alimentarias. Las múltiples demandas de la mujer campesina han causado que éstas preparen platos poco nutritivos y monótonos a nivel de la cocina familiar, que los tiempos de comida y de amamantamiento se hayan reducido y que haya un menor cuidado del niño y del hogar.

En este estudio se encontró que gran parte de los niños han sufrido desnutrición en alguna etapa de su vida, causando un retraso en su talla, el cual está generalmente asociado a enfermedades infecto-contagiosas. En Tunshi San Nicolás, por ejemplo, se detecta la presencia de un deterioro nutricional especialmente entre la población de niños de 2 a 3 años, quienes forman el grupo más afectado por algún tipo de desnutrición. La Enfermedad Diarreica Aguda (EDA) y la Insuficiencia Respiratoria Aguda (IRA) son las enfermedades más comunes en más del 50% de los niños de San Nicolás y San Clemente.

La base alimenticia de las comunidades son los cereales, derivados de cereales, tubérculos y ciertas leguminosas (harina de frijol). Las fuentes de grasa se utilizan en forma limitada y como condimento. Hay poco consumo de verduras. Las frutas y alimentos de origen animal se ingieren en forma ocasional. Como lo demostró el análisis nutricional, el patrón de consumo de los adultos y del preescolar es bajo en calorías, grasa, proteína, vitaminas y minerales.

Considerando los resultados obtenidos en el diagnóstico, se planificó un programa de intervención educativa que consistió en una serie de lecciones sobre salud y nutrición. Concluida la intervención, las madres adquirieron y reforzaron sus conocimientos. No obstante, no se puede asegurar que los conocimientos aprendidos se han transformado en cambios de comportamiento en las familias, principalmente debido a varios factores socioculturales y a la naturaleza esporádica de las intervenciones educativas.

Durante los meses de junio a diciembre de 1996, la autora, con el auspicio del Instituto de Agricultura y Ciencias Alimenticias Ezra Taft Benson trabajó en el diseño de lecciones de salud y nutrición. Estas lecciones serán aplicadas y evaluadas a nivel de comunidad con el fin de encontrar las mejores alternativas de educación en este campo.

Introducción

Los países en vías de desarrollo enfrentan realidades muy diferentes a las de los países desarrollados. Entre algunas se cita la sobrepoblación y también la densidad poblacional baja en ciertos lugares. Algunos de estos países disponen de recursos naturales conocidos y no utilizados, mientras que las condiciones de pobreza y desnutrición entre la población son desesperantes (FAO, 1992).

En Ecuador, gran parte de la población vive en condiciones altamente privativas y riesgosas que le impiden satisfacer sus necesidades básicas. Dentro de este grupo, los niños son los primeros afectados, debido a su susceptibilidad a los problemas de salud y nutrición. En 1988, 49,4% de los niños menores de 5 años presentaba problemas de desnutrición crónica, 37,5% de desnutrición global y 4,0% de desnutrición aguda, siendo el grupo de 6 a 36 meses de edad el más afectado (CONADE-CEAS, 1988). Esta alta incidencia de desnutrición se encuentra ligada al bajo consumo de alimentos y a la presencia de enfermedades infecto-contagiosas. Esta complejidad de malnutrición-infección constituye un círculo vicioso que de no romperse provocará daños irreversibles e incluso la muerte a la persona (Delgado, 1994). La enfermedad respiratoria aguda, una de las más altas entre los países en vías de desarrollo, es más frecuente (38,7%) que la enfermedad diarreica aguda (22,8%) entre la población ecuatoriana (Freire, 1988). Las dietas de los campesinos, especialmente inadecuadas entre la población infantil, son monótonas, poco apetecibles y de bajo valor nutricional. A nivel nacional, 66,6% de los niños consumen una dieta cuya adecuación es inferior al 80 % (Freire, 1988). La base del consumo está constituida por cereales y sus derivados, raíces, tubérculos, azúcares y algunas leguminosas. Cuando el ingreso familiar mejora, la familia tiene acceso a otro tipo de alimentos, sobre todo los de origen animal, aceites y grasas. Un mayor conocimiento y un análisis más profundo de las causas de esta situación orientará a instituciones, personal técnico y comunidades a buscar sus mejores soluciones.

Metodología

Localización

Este estudio se efectuó en las comunidades de San Francisco de Macají, Tunshi San Nicolás y San Clemente, provincia de Chimborazo, Ecuador. Las comunidades cuentan con 128, 120 y 112 familias respectivamente. El criterio de selección de este estudio era que las familias tuvieran niños en edades de 1 a 5 años (Andrade, 1996).

Muestra

Para la selección de la muestra se utilizó la técnica de estratificación. Cada comunidad se consideró como un estrato. A cada comunidad se le aplicó la siguiente fórmula estadística:

n= N/N(d)2 + 1

en donde:

n= Número de familias a muestrear

N= Población (Número total de familias en la comunidad)

d= Precisión de muestreo (Grado de error al 10%=0,1)

Al aplicar lo anterior, se obtuvo que n1 + n2 + n3= nt, lo cual corresponde al número de familias a encuestar.

Comunidad Total de familias Muestra Familias con niños
San Francisco Macají 128 56 32
Tunshi San Nicolás 120 55 33
San Clemente 112 52 28

Variables

Las variables estudiadas son el estado nutricional, el patrón alimentario o dieta típica, la situación de salud, los servicios básicos y la organización comunitaria.

Métodos

Los métodos empleados fueron el método inductivo, el descriptivo y el analítico.

Técnicas

Para la recolección de datos se utilizaron los siguientes instrumentos: a) Encuesta de antropometría para toma de peso y talla a niños en edades de 1 a 5 años; b) Encuesta de consumo de registro diario de 24 horas con pesada directa de alimentos; c) Encuesta de situación de salud; d) Guía de observación y encuesta para servicios básicos y e) Preguntas abiertas para líderes de la comunidad.

En el análisis de la información se emplearon estadísticas descriptivas para variables cualitativas y cuantitativas.

En la intervención educativa se utilizaron técnicas motivacionales (tormenta de ideas, discusiones), desarrollo de contenidos (charlas y demostraciones) y evaluación (guía de preguntas abiertas para grupo focal).

Procedimiento de Ejecución de la Investigación y Análisis de Datos

Estado nutricional. Esta variable se obtuvo tomando el peso, la talla, la edad y el sexo de los niños en edades de 1 a 5 años. Para obtener el peso se utilizó una balanza tipo UNICEF, la cual fue suspendida en un lugar con suficiente luz, estabilidad y sin viento. Una vez colocado el niño (con la menor cantidad de ropa) en la balanza, se registró el peso. Para obtener la talla, se fijó una cinta métrica en forma vertical. Se colocó al niño con los talones juntos, sin doblar las rodillas y con la cabeza firme sobre la cinta. Se hizo descender lentamente la escuadra hasta la cabeza del niño y se registró el valor. El sexo y edad del niño se obtuvieron mediante preguntas directas a la madre. Estos datos fueron comparados con los patrones de referencia del Centro Nacional de Estadísticas de la Salud (NCHS), adaptados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para los indicadores talla/edad (T/E), peso/talla (P/T), peso/edad (P/E). Estos indicadores identificaron la magnitud, intensidad y severidad del problema nutricional. El puntaje Z y la desviación estándar (SD) permitieron ubicar a los niños dentro de la curva de referencia. Se utilizaron los siguientes puntos de corte:

Puntos de corte Valoración nutricional
> 3 SD Obesidad
[2 SD, 3 SD] Sobrepeso
[-2 SD, -3 SD] Desnutrición level
[-3 SD, -4 SD] Desnutrición moderada
> -4 SD Desnutrición severa

Para evaluar el estado nutricional se utilizó el programa ANTRO (Facultad de Nutrición y Educación para la Salud, ESPOCH). La información se analizó en forma porcentual.

Patrón de consumo. Se obtuvo aplicando una guía para grupo focal (madres) que contenía preguntas acerca de la alimentación y una encuesta de registro diario de 24 horas con pesada directa de alimentos (Cáceres, 1987). Esta encuesta se realizó mediante la visita a los hogares--en el tiempo disponible de las madres--para pesar y medir la cantidad de alimentos consumidos por las familias y para determinar las medidas caseras utilizadas en las preparaciones de los diferentes tiempos de comida. A las madres se les preguntó cuál era el número de porciones de cada uno de los tiempos de comida. Se obtuvo el peso bruto de los alimentos disponibles en ese momento (también se usaron medidas caseras, tales como taza, cuchara y vaso). Además se anotaron los alimentos en la hoja de consumo tanto de la familia como del preescolar. Para el análisis nutricional de los alimentos se utilizó la Tabla de Composición de Alimentos del INCAP (1961). Los datos obtenidos del análisis se compararon con las recomendaciones de energía, macro y micronutrientes según edad y sexo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO/OMS, 1985), y el Manual sobre Necesidades Nutricionales del Hombre (FAO/OMS, 1975). Estos resultados se presentaron en los porcentajes de adecuación.

Para evaluar el exceso, la normalidad y el déficit de macronutrientes (proteína, grasa y carbohidratos) y micronutrientes (vitaminas A y C y minerales calcio e hierro) en las dietas de las familias se consideraron los siguientes puntos de corte:

Puntos de corte Valoración
Energía y macronutrientes
> 105% Exceso
95% a 105% Normal
< 95% Déficit
Micronutrientes
110% Exceso
90 a 110% Normal
> 90% Déficit

De esta manera se obtuvo información acerca de las preparaciones que más se consumen, patrón de consumo y su análisis cuali-cuantitativo. En el patrón de consumo también se analizaron la densidad energética, la estructura energética, la fibra, el colesterol, los aminoácidos esenciales y los ácidos grasos esenciales. Los resultados obtenidos del grupo focal se analizaron en forma descriptiva y el análisis nutricional en porcentajes de adecuación.

Situación de salud. El estudio de la situación de salud estuvo orientado a determinar el índice (incidencia y prevalencia) de EDA e IRA en los niños preescolares en los 15 días previos a la aplicación de la encuesta dirigida a la madre. La información del número de casos para el número de niños investigados se analizó en forma porcentual.

Servicios básicos. Mediante la guía de observación y la encuesta obtenidas de las madres se determinó la disponibilidad de servicios básicos (letrinización, agua, energía eléctrica, eliminación de excretas y basura ), servicios de educación y servicios médicos. Esta información se analizó en forma descriptiva y porcentual.

Organización comunitaria. A través de la guía de observación y las preguntas abiertas a líderes de la comunidad se determinaron las principales organizaciones comunitarias. Esta información se analizó en forma descriptiva.

Programa de Intervención Educativa

La intervención educativa tuvo como propósito buscar alternativas de solución a los problemas encontrados en el diagnóstico preliminar. El objetivo de la intervención educativa era fomentar en las madres hábitos alimenticios, higiénicos y de salud que beneficien a la familia. Esto se realizaría a través de la diseminación de conocimientos, demostraciones prácticas, fomento de buenos hábitos y corrección de prácticas erróneas.

Recursos. Para este estudio se contó con recursos humanos (egresadas, madres), recursos institucionales (Facultad de Nutrición y Educación para la Salud, ESPOCH), recursos financieros (Instituto Benson, BYU) y recursos materiales (carteles, cinta, regla, utensilios de cocina, franelógrafo, papel, marcadores, alimentos, etc.).

Compromiso. Para esta investigación se invitó a la comunidad a participar en varias reuniones. Esta comunidad facilitó un local para el uso de los investigadores. Además, se contó con la ayuda del convenio entre la Facultad de Nutrición y Educación para la Salud (ESPOCH) y del Instituto Benson para la ejecución del programa educativo en la obtención de material didáctico y en la obtención de utensilios para demostraciones.

Tiempo. La programación, ejecución y evaluación fue realizada en un lapso de 2 meses.

Indicadores. Los indicadores usados en el estudio fueron de secuencia y control (porcentaje de temas educativos impartidos y número de asistentes a reuniones) y evaluación (seguimiento del porcentaje de mujeres que practican lo aprendido y refuerzo en las áreas necesarias).

Plan Operativo del Programa de Educación

El plan operativo abarcó tres unidades generales: a) Alimentación, b) Saneamiento ambiental e higiene y c) Enfermedades (diarrea, problemas respiratorios, desnutrición y parasitosis).

Dentro de cada unidad se desarrollaron varios temas y contenidos. Se definieron los objetivos acerca de las expectativas del plan operativo con respecto al cambio a ocurrir en las madres. Las técnicas de enseñanza utilizadas incluyeron diálogos, tormentas de ideas, charlas, discusiones de grupo y demostraciones. Para aplicar tales técnicas de enseñanza se usaron carteles, láminas con gráficas, papel periódico, marcadores, cinta, regla, alimentos y utensilios de cocina.

El día y hora de las intervenciones fue definido a conveniencia de las comunidades. Cada intervención duró un máximo de 2 horas, aunque hubo cierta variación. La evaluación fue oral (al inicio se aplicó una guía de discusión para grupo focal con preguntas relacionadas al tema y al final se utilizaron preguntas para indagar el conocimiento adquirido:descripciones) y práctica (planificación, ejecución de preparaciones alimenticias y actividades). Los resultados obtenidos de las madres se analizaron en forma descriptiva. Con el apoyo económico otorgado por el Instituto Benson, se adquirieron cocinas y utensilios de cocina que fueron donados a las comunidades participantes.

Resultados y Discusión

Estado Nutricional

El 64,9% de los preescolares presentaron tallas pequeñas para su edad, lo cual refleja los largos períodos de enfermedad durante el crecimiento y períodos acumulativos de desnutrición en los preescolares. El porcentaje de desnutrición encontrado entre la población de preescolares de las tres comunidades es mayor al encontrado a nivel nacional, 49,9% (DANS, 1986). Por otro lado, 27,2% sufre de desnutrición global y 2,6 % de desnutrición aguda, es decir un deterioro nutricional actual asociado a períodos de infección. El grupo de edad más afectado por estos problemas nutricionales es el comprendido entre 12 meses y 35 meses. Esto podría ser una consecuencia de varios factores: a) Prácticas erróneas en la inclusión del niño a la mesa familiar; b) El niño empieza a alimentarse solo; c) El niño empieza a caminar y a tener contacto con su ambiente insalubre y d) El niño no recibe alimentación frecuente (colaciones) sino que participa de los mismos tiempos de comida de la familia.

Lic. Tustón midiendo los niños de la comunidad de San Nicolás.

Los porcentajes más altos de retardo en talla los encontramos en los preescolares de San Francisco de Macají (73,3%), mientras que los porcentajes de desnutrición global y aguda en Tunshi San Nicolás son 39,5% y 7,9%. Estas dos comunidades no disponen de medios suficientes para mejorar sus condiciones de vida. Los diferentes tipos de desnutrición están presentes tanto en el sexo masculino como en el femenino: La desnutrición actual (aguda) y el retardo en talla es más alta en las niñas (65,5% y 3,4%), mientras que la desnutrición global es más alta en los niños (30,4%). Esto demuestra que las prácticas alimentarias, nutricionales y salubres inadecuadas son prevalentes en la población de todos los niños preescolares de las comunidades. El Cuadro 1 nos ilustra la evaluación nutricional de los niños según los indicadores P/E, T/E y P/T.

Cuadro 1. Evaluación nutricional de los niños según los indicadores P/E, T/E, P/T por grupos de edad, comunidad y sexo
Edad (meses) Número de niños Global (P/T) > -2 SD Retardo en talla > -2 SD Aguda (P/T) > -2 SD
% % %
-23 18 7 38,3 12 66,7 2 11,1
24-35 30 12 40,0 23 76,7 -- --
36-47 29 6 20,7 18 62,1 -- --
48-59 37 6 16,2 21 56,8 1 2,7
Total 114 31 27,3 74 64,9 3 2,6
Comunidad
SF * 48 9 20,0 33 73,3 -- --
SN ** 38 15 39,5 25 65,8 3 7,9
SC *** 31 7 22,6 74 64,9 3 2,6
Sexo
Hombres 56 17 30,4 36 64,3 1 1,8
Mujeres 58 14 24,1 38 65,5 2 3,4
Total 114 31 27,2 74 64,9 3 2,6
SF * =San Francisco; SN **=San Nicolás; SC ***=San Clemente

Patrón de Consumo

Los resultados que se detallan corresponden al consumo de un día. El patrón de consumo o dieta típica de las comunidades consta de tres tiempos de comida (familia y preescolar). La base de sus dietas está constituida por los cereales y sus derivados (arroz, avena, fideo, harina y pan), los tubérculos (papas) y la harina de leguminosa (frijol), especialmente en Tunshi San Nicolás. Esta preferencia se debe a que dichos alimentos son baratos, se obtienen durante todo el año, se almacenan fácilmente, llenan el estómago y sacian el hambre. Las costumbres, hábitos alimentarios y falta de conocimiento de las familias determinan el poco consumo de verduras y hortalizas, siendo la cebolla blanca la verdura más utilizada. Los alimentos de origen animal, tales como la carne de res, leche, etc., se consumen en pequeñas cantidades y en forma ocasional, ya que para muchas familias constituyen fuentes de ingreso. El aporte de grasa en la dieta familiar proviene de la manteca y el aceite que se añade a la preparación. Tanto la manteca como el aceite son usados en pequeñas cantidades y como condimento. Las frutas son consumidas ocasionalmente.

El análisis del patrón de consumo o dieta típica de las tres comunidades demuestra la insuficiencia del aporte de calorías y nutrientes, el cual obviamente no satisface las necesidades nutricionales de la familia y en especial de los niños.

Las dietas presentan una densidad energética promedio de 4,2 Kcal/gr. En este cálculo no se determinó la cantidad de agua utilizada en las preparaciones y el peso de las mismas. El grupo de alimentos que dan un considerable aporte energético al valor calórico total de las dietas en estas comunidades es el grupo de los cereales y tubérculos. El aporte de colesterol y ácidos grasos esenciales es deficitario en adultos y preescolares, originado en el poco consumo de alimentos fuentes de grasa (leche, huevo, hígado, etc.). El consumo de fibra no cubre las necesidades de los preescolares y adultos de San Clemente. Los aminoácidos esenciales lisina, azufrados y triptófano se encuentran limitados (presentan menos de un 60 % de adecuación) en las dietas consumidas. En el caso de la trionina, a pesar de no estar limitada en las dietas, no cubre los requerimientos nutricionales. Esto se debe al poco consumo de alimentos que proporcionan proteína de alto valor biológico (alimentos de origen animal).

Situación de Salud

En los 15 días previos a la encuesta, varios preescolares se enfermaron de EDA e IRA. Se encontraron los siguientes índices: 40% en San Francisco de Macají, 60% en San Nicolás y 70% en San Clemente. No se observaron diferencias significativas entre niños (55,4%) y niñas (50%). Estos datos reflejan la falta de atención, las malas prácticas alimentarias e higiénicas y la insalubridad del medio ambiente en que viven las comunidades y en especial San Clemente, ya que allí se encuentra un botadero de basura de la ciudad.

Servicios Básicos

La comunidad de San Francisco cuenta con agua potable (parcialmente), letrinización, energía eléctrica domiciliaria, jardín de infantes, escuela, casas comunales y canchas de recreación. Tunshi San Nicolás dispone de agua entubada para el consumo y agua de riego, luz eléctrica a nivel domiciliario, letrinización, guardería, escuela, subcentro y casa comunal. Además cuenta con promotoras de salud que trabajan en la guardería. En San Clemente se dispone de agua potable, agua de riego (parcialmente), energía eléctrica a nivel domiciliario, letrinización, escuela y cancha deportiva.

La mayoría de familias (86,1% en promedio) utilizan letrinas como medio de eliminación de excretas, sin embargo al no estar cuidadas adecuadamente, éstas constituyen focos infecciosos. La falta de unidades sanitarias (letrinas) y los malos hábitos han ocasionado que varias familias (8,7%) realicen sus necesidades a campo abierto, aumentando el riesgo de enfermedades. Otro problema es la forma de eliminación de basura, ya que un 68,5% de las familias prefieren botarla en lugares cercanos a sus hogares. Un menor número de familias optan por quemarla o enterrarla.

Organización Comunitaria

Las comunidades San Francisco de Macají y San Clemente tienen una sólida organización y se hallan representados por una directiva barrial. Tunshi San Nicolás mantiene como organización la forma jurídica de la comunidad con régimen anual de elección de sus respectivos cabildos.

Programa Educativo

En la intervención educativa realizada como parte de esta investigación participaron un total de 52 mujeres de las comunidades de San Francisco de Macají, Tunshi San Nicolás y San Clemente. Varios jefes de hogar de la comunidad de Tunshi San Nicolás estuvieron también presentes en demostraciones y charlas.

Previo al desarrollo de la charla, se realizó una evaluación inicial aplicando una guía para grupo focal con preguntas relacionadas al tema. Muchas madres no participaron en la evaluación y los resultados que a continuación se detallan corresponden a las madres que sí opinaron acerca de los temas tratados.

Alimentación. En las tres comunidades las mujeres expresaron sus opiniones acerca de la importancia de la alimentación (“es buena para mantener la salud”, “aleja enfermedades”, “nos ayuda a ser fuertes y sanos”). Acerca de los diferentes grupos de alimentos y su respectiva función, las mujeres de las comunidades no demostraron tener un conocimiento formal. Se tiende a aglutinar los diversos grupos de alimentos en función directa de lo que es bueno o malo para la salud (habilla, arroz, papas, carne, leche, fideo y panes son “buenos”). En San Clemente, por ejemplo, consideran la carne como mala para el corazón. A través de la intervención, se reforzaron los conocimientos sobre la alimentación y sobre los grupos de alimentos según su función, además de corregirse los conocimientos erróneos. Entre las mezclas y combinaciones de alimentos más disponibles en las comunidades se encuentran las mezclas de tubérculos con cereales y sus derivados (papas y arroz, papas y fideo, arroz y fideo), alimentos que pertenecen a un mismo grupo. Las comunidades también combinan cereales con verdura y hortalizas (colada de harina y col, avena y col, arroz y tomate).

Al finalizar la lección, se hace énfasis en las mezclas de cereal y leguminosa (arroz con frijol, lupinos con maíz, etc.) como fuentes de proteína y como sustituto de alimentos de origen animal. Este conocimiento es importante en vista de que la alimentación complementaria se inicia entre los 3 y 5 meses de edad con preparaciones comunes del lugar (coladas de harina y avena y sopa de fideo). A partir de los 8 y 10 meses, el niño ya es incluido en la mesa familiar.

Después de la lección, las madres expresaron la importancia que le dan a las frutas (molidas) y a las preparaciones con cereales (sopas, papillas o molidas para los infantes). Estas mujeres expresaron que al cumplir 1 año, los niños deben integrarse a la mesa familiar.

Saneamiento ambiental e higiene. Las madres demostraron tener conocimientos aceptables acerca del aseo de la comunidad por medio de sus comentarios (“bueno para la salud”, “libra de enfermedades”), uso de letrina (“para evitar enfermedades”, “no ensuciar el campo”, “así no hay moscas”), basura (“trae enfermedades”, “llama microbios”, “aumenta moscas y ratones”), aseo de vivienda (“es limpiar la casa”, “cuando no hay suciedad, no hay polvo ni microbios”), aseo del alojamiento de animales (“para no llamar enfermedades”, “los animales son sucios y tienen microbios”), aseo personal (“cuando estamos limpios”, “tener salud”, “algo bueno para la salud”) y aseo de los alimentos (“alimentos limpios, buenos y sanos”).

Por medio de nuestra observación de las comunidades se ha llegado a las siguientes conclusiones: (a) La mayoría de las letrinas no son bien cuidadas; (b) Existen familias que eliminan sus excretas en el campo; c) La mayoría de las familias botan la basura en terrenos cerca de sus viviendas, contaminando la comunidad; (d) Muchas viviendas se limpian sólo en forma ocasional; (e) Los animales (especies menores) viven dentro o cerca (especies mayores) de las viviendas; (f) Los alojamientos de los animales sólo se limpian ocasionalmente; (g) Algunos niños preescolares no son cuidados debidamente (andan descalzos, no cambian sus ropas, no se peinan, etc.) y h) Los alimentos de la mayoría de familias están colocados sobre tablas, mesas, cartones y baldes, sin ninguna protección (sin ser tapados) y son expuestos a fácil contaminación.

Después de la lección, las madres reforzaron sus conocimientos sobre la importancia de la higiene en la salud. La autora espera que dichos conocimientos se pongan en práctica. Por tal razón, es necesaria la presencia de un programa de educación permanente que promueva la aplicación de estos conocimientos.

Enfermedades. Para el tratamiento de EDA, las madres dan a sus hijos suero oral, horchata de arroz, suero de arroz y aguas aromáticas. Entre los alimentos que no dan a sus hijos durante este período están la leche de vaca, plátano, comida fría y papaya. Cuando están dando suero oral a los niños, suspenden la lactancia por un tiempo, la cual después continúan porque la consideran una buena práctica.

Para el tratamiento del IRA, las madres dan a sus hijos aguas aromáticas calientes con limón y comidas calientes; al mismo tiempo que suspenden el agua fría y las comidas frías. La asistencia médica en casos de EDA e IRA depende de la distancia a los centros de salud, de la condición económica y de la disponibilidad de tiempo.

Con respecto a la desnutrición, las madres respondieron que es una enfermedad que le da al niño y que sus síntomas incluyen el cansancio y la debilidad. Ellas creen que la enfermedad es producida por el consumo de cosas dañadas y por la falta de alimentación. Para su tratamiento, las madres dan de su comida diaria al niño--de lo que puede comer. Por medio de las intervenciones educativas, las madres han adquirido nuevos y reforzado viejos conocimientos acerca de EDA e IRA, acerca de la desnutrición, importancia de la leche materna y de la asistencia al subcentro. La autora espera que dichos conocimientos se pongan en práctica. Por tal razón, es necesaria la presencia de un programa de educación permanente que promueva la aplicación de estos conocimientos.

Referencias

Cáceres (1987). Manual de normas y procedimientos para encuestas de consumo de alimentos. Riobamba, Ecuador: ESPOCH.

CEAS (1990). Deterioro de la vida: Un instrumento para análisis de prioridades regionales en lo social y la salud (Vol 28). Quito, Ecuador.

Delgado, H. (1994). Seguridad alimentaria nutricional: Reunión Centroamericana sobre seguridad alimentaria nutricional. Guatemala: INCAP.

FAO (1992). Enseñanza de nutrición en agricultura: Un enfoque multidisciplinario (2da ed.).

Freire, W. (1988). Resumen diagnóstico de la situación alimentaria, nutricional y de salud de la población menor de cinco años. Quito, Ecuador: CONADE-MSP.

INCAP-ICNND (1961). Tabla de composición de alimentos para uso en America Latina. Guatemala: Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá.

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